Se fueron y dejaron los cigarros. Grave error. Lo único que faltaría para hacer perfecta esta noche sería un té de maracuyá. No, no alcohol como habrán pensado. Estoy segura de que algunos de los que leen este blog piensan que poco me falta para ser alcohólica y tal vez que fumo tanto que a penas y puedo respirar. La verdad es que soy una niña vegetariana (sí, niña), que fuma, sí, pero no tanto como se imaginan. También practico reiki, medito todos los días y reenvío los correos de PETA. Cuando inicié este blog mi objetivo era vaciar aquí, ante un grupo de desconocidos, testigos que no podrían juzgarme, todo aquello que los que me conocen vegetariana no pueden ni quieren ni deben oir. Como algunos bien sabrán, mi intento fracasó rotundamente. A diferencia de mi amigo Psileonardo, quien comenzó su blog con la promesa de no esconder nada, mi intención inicial era esconder cada detalle de mi vida, escribiendo sólo metáforas y reflecciones de la vida que bien podrían encajar con casi cualquier humano. Hoy, exagero poco cuando digo que la mitad del planeta sabe que tengo una rata que se llama Muffin. Falló cuando le dí el link a gente que al principio no planeaba llegar a conocer, pero que al final entró en mi vida y no planea irse pronto. Falló cuando en mi periodo de falta de inspiración no encontré algo más de qué hablar que de mí misma. Falló cuando me dí cuenta de que gente que no debía leerlo, lo leyó. Mi pregunta es, ¿Hago lo correcto?, ¿Vale la pena seguir con un blog que se ha desviado por completo de su objetivo?, ¿Cuál fue el objetivo en primer lugar?, ¿Por qué es tan importante para mi mantener mi lado oscuro escondido?
No lo sé... alguien sabe?
No lo sé... alguien sabe?
