Llegué y me senté en una banca solitaria. Fingí que esperaba a alguien. Miraba de un lado a otro, como buscándote. Traté de fingir que eras tú, cuando alguien se acercó a pedirme fuego. Fingí haber quedado contigo, a una cuadra del café donde te conocí. Como si así se fueran a calmar mis ansias. Como si así, hubiera sido menos grave, menos poco conveniente, encontrarte una vez más. Ayer, llegué a Coyoacán y me senté sola en una banca. Como si fueras tú quien llegaría a tocarme el hombro y preguntar "¿Te conozco?". Así que fingí esperarte a una cuadra del lugar donde te conocí. Al pasar por ahí no pude evitar notar que ahora es una estética. De esas que llaman "unisex" y es atendida por hombres claramente homosexuales. Vaya irónica coincidencia. Pero fingí que seguía siendo aquél café. Aún a veces me asomo por mi ventana como si en cualquier momento fueras a llegar a lanzarle piedritas. Con la plena conciencia de que, si eso llegara a pasar, la cerraría con fuerza y me alejaría de ahí. Ayer pasé un rato fingiendo que te esperaba... con la esperanza de nunca más volverte a ver.
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6/5/10
Pretendamos que nunca pasó
30/3/10
Lluvia, wii!!
Estaba perdida ordenando la música de mi computadora cuando un viento frío con olor a lluvia me despertó. Recordé que tengo que llevar a mi perro al veterinario, y que me sobran cigarros de la última vez que salí a Coyoacán. Me hubiera gustado prepararme un café y ver llover desde la ventana de mi cuarto, pero han sido años ya desde la última vez que salí a bañarme bajo el agua fría de la lluvia. Así que conecté mi iPod a la lap y cargué todas las canciones que acabo de seleccionar de la discografía de Sabina. Eché a la bolsa de mis jeans la cajetilla y el encendedor, le puse correa al perro, tomé mi paragüas rojo y me dispuse a mojarme los pies en los charcos. Al final, ni llovió ni me preparé un café...
15/2/10
Falta de inspiración
Traté de encontrar inspiración en blogs ajenos. Busqué entre las nubes y me atoré con las antenas de los edificios. Volé entonces a las montañas, pero me perdí dando vuelta en el humo de los coches esquina tu recuerdo. Encontré a un viejo amigo en algún lugar cerca de coyoacán y no lo saludé. Luego volví a casa, un poco más vieja y con los pies cansados. Supongo que olvidé cómo escribir... un café ayudará... ¿vienes?...
11/12/09
Raro...
Escucha "Pearl jam Given to fly"
La mayoría de las cosas (buenas y malas) que han tenido importancia en mi vida, han pasado en un día 11. No es precisamente que crea en viernes treces o tréboles de cuatro hojas... eso es lo que dicen las encuestas. A veces se me olvida que no todo el mundo entiende las cosas raras que yo hago. Raras como sentarme en una banca, en donde sea (siempre y cuando esté en las sombra) y escribir y escribir hasta que me canse o me vea obligada a irme. Raras como elegir una banca en el centro de coyoacán casi al azar y esperar a que el extraño a mi izquerda me diga "hola". Te sorprenderías si te contara todas las historias interesantes con que me he topado de esa forma. Lo más común es que me ignoren y sigan con lo suyo. Llegué a la conclusión de que hago esto para encontrar rostros conocidos en rostros nuevos. Me avergüenza unpoco confesar que ha sido así como he conocido a la mayoría de los que, hasta la fecha, puedo decir que son algo parecido a amigos.Por favor no me recuerdes lo patético que suena. Es solo que a veces se me olvida que no todo el mundo entiende las cosas raras que yo hago.
15/8/09
Estoy enamorada...
Bien puede una enamorarse de un hombre, lo cual sería lo más normal. Pero, más allá, más precisamente y en un enamoramiento diferente, me hacen vibrar los aromas de la lluvia y el del café. Me hacen viajar las nubes y las fotografías del mar. Me hacen soñar los amaneceres y la madrugada. Estoy enamorada de la fantasía, a penas un poco más que de la realidad. Me emboban las películas románticas, que no llegan a ser cursis, y un poco más las que me pueden dejar pensando. Adoro los libros, cuando huelen a viejo y cuando tienen pequeños errores. Los amo también cuando hablan de arte y contienen imágenes. He llegado a perderme por las calles de la ciudad, sólo porque me encanta caminar sin rumbo fijo. O abordar un autobús que me llevará al mismo lugar que otro que me llevaría más rápido, sólo para perder el tiempo espiando las calles por la ventana. Amo la música, las canciones que me hacen pensar y las que tienen melodías que hipnotizan. Colecciono fotografías de hojas marcadas en el pavimento, puedo pasar horas sentada en una banca del centro de coyoacán, simplemente encendiendo un cigarro tras otro y observando a la gente pasar.
Estoy enamorada de la vida, de sus encantos y sus desencantos, de sus olores, y de sus colores.
Estoy enamorada de la vida, de sus encantos y sus desencantos, de sus olores, y de sus colores.
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