28/11/09

Atardeceres


¿Has visto alguna vez desbaratarse a las nubes? A medio día son bolas de algodón blanco, firmes y unidas, con colores grises y azules. Pero al atardecer, cobran vida. Se desmoronan, se aplastan, se convierten en esos pedazos de algodón de dulce que se ven volando en las ferias. ¿Las has visto? ¿Alguna vez de niño intentaste atraparlas? ¿Y lo lograste?... Entonces sabes cómo se siente comerse una nube del atardecer. Y si no lo recuerdas, deberías volver a hacerlo... ¿Cuándo vamos?

27/11/09

Lo siento

No pregunten por qué elegí esta canción... yo misma no lo sé...



Tal vez si tuviera amigos normales no tendría que pasar por todo lo que he pasado. El problema es que ni a mi puedo engañarme; no me agrada la gente normal, ¿qué le voy a hacer?. Es solo que la última (y única) vez que le dije a alguien sinceramente que tenía mi apoyo, me respondió que "estás como drogada". BIEEN!!! soy feliz... vaya que soy feliz... Pero era de esperarse, no? debería estar acostumbrada a estas cosas. Después de todo soy yo la que hace "limpieza de msn" de vez en cuando y trata a casi toda la gente como fichas intercambiables. Me merezco algo peor que eso.

No es la primera vez que siento que debo decirle a alguien “perdóname”… pero nunca había tenido la necesidad de hacerlo. Lo malo al caso es que ahora es tarde.Tuve un sueño de lo más curioso anoche. Y antier otro parecido. Usualmente no sueño con gente que conozco, por lo menos no tan vívidamente. Nunca antes vi el rostro de una persona en un sueño, siempre son manchas borrosas, y yo admito que son ellos sin cuestionar. No, esta vez fue diferente. Todos estaban ahí, sonreían, jugábamos. Contaría con detalle mi sueño, pero sé que resultaría aburrido y tal vez incómodo. Si alguna vez he sentido culpa en mi vida, fue al recordar esos sueños. Pero no tengo forma de mostrar las entrañas de mi alma quemándose, de arrodillarme frente a todos ellos y abrir mi pecho a punto de estallar. No tenía que ser así… no sé cómo, pero sé que pude haberlo evitado. Y lo siento… no saben cuánto lo siento.

Encuentro cierta clase de placer en publicar cosas de las que sé que me arrepentiré…
Nevermind.

25/11/09

whatever

Hoy decidí que no quería seguir conviviendo con simios. Así que abrí mi msn y borré a poco más de la mitad de mis contactos. Mi pregunta es, ¿eso me hace una desgraciada? Conozco a alguien que seguramente me diría que es eso lo que hacen los lobos, y que yo soy uno de los pocos lobos que conoce. Yo no he leído el libro del que sacó esa definición, así que no tengo derecho de opinar (El lobo estepario, Herman Hesse). Suelo limpiar mi msn de contactos inútiles cada vez que siento que una etapa de mi vida está por terminar, o más precisamente, que necesito quitarme la carga de una etapa pasada para seguir avanzando. Uno de los contactos que más me costó quitar, fue ese que me dijo “loba”. Debo admitir que esta forma de vivir no es fácil. Una vez escribí en una entrada de mi primer blog que “la soledad es esa pantalla oscura que nos protege de la realidad”. Aún lo creo. Aún desecho a la gente como si fueran fichas intercambiables, los boto sin haber luchado por ellos ni un instante, la mayoría sin dudar de ninguna manera antes de hacerlo, aún cuando fueron de esos pocos que se suponía que estarían ahí “para siempre”. Haré cuentas, pero sin decir nombres:

A la mayoría jamás los conocí en persona, ni planeaba hacerlo cuando los conocí. A algunos otros los conocí porque me vi obligada. Estaban en el mismo salón que yo en la escuela y me pareció que sería interesante saber cómo pensaban mis compañeros de clases. Error. Jamás supe una palabra de casi ninguno. Sin embargo hubo otros, de esos mismos compañeros de escuela, de los que sí supe algunas palabras. No es que todas fueran interesantes, pero no puedo negar que me quedé con la curiosidad de qué habrá sido de ellos. Me cuesta trabajo creer que después de todos estos años haciendo lo mismo, siga siendo tan fácil deshacerme de gente que alguna vez supuse que era importante. ¿Eso significa que soy un reptil de sangre fría?

Uno de ellos, era un amigo que tengo desde hace un par de años. Había ganado el “premio” a humano que más tiempo llevaba hablándome. Lo conocí hace poco más de tres años, pero no antes del que tuvo el premio antes que él. Este “ganador” salió oficialmente de mi vida hace poco menos de dos meses. Y no me arrepiento, a decir verdad, de ninguno de los dos. Cada uno tiene su historia, no estoy segura de cuál sea más complicada, pero seguro una dolió más que la otra.

Ha resultado fácil para mí aceptar que la gente se va. Uno aprende a vivir en la soledad, a no acostumbrarse a la compañía que sabe con certeza que no siempre estará ahí. Sin embargo en algunas noches frías uno se pregunta cuándo acabará el maldito juego. Me pregunto muchas muchas cosas, si empezara una lista ahora acabaría demasiado tarde para bajar por un cigarro, pues ya todos estarían dormidos con sus respectivas cajetillas en sus burós.

A pesar de mi falta de interés en el mundo, hay dos personas por las que sería capaz de dejar de fumar y de desvelarme… y me gustaría tener el valor de decirles que agradezco que existan. ¿Será que es esa la razón por la que moriré sola? ¿Qué soy una cobarde?

14/11/09

Uninvited

Han sido varias las veces que he dicho que "cambiaré mi vida". Más de las que tengo memoria para recordar. Han sido también muchas las veces que he dicho haber conocido a alguien que "cambiará mi vida", que "recordaré por siempre", que "jamás se alejará de mi". El pasar de los años me ha probado muchas veces que no es así. Que la gente traiciona y pocas veces tiene lo suficiente para marcar la vida de alguien. Es curiosa la forma en que la emoción, en este caso la del primer encuentro, nos hace ver la vida diferente. Hoy necesito encontrar un cuaderno viejo para recordar gente que en realidad nunca fue importante, pero que algo en el universo me hizo pensar que sería algo que jamás olvidaría. Es tal vez mi falta de paciencia lo que me hace pensar, o imaginar, que algo durará para siempre; De esa forma se anula la ansiedad de saber cómo será el final del cuento. Podría sonar hasta cierto punto romántico. A mi se me antoja ingenuo. Infantil y de cierta forma caprichoso. No puedo tampoco contar las veces que dije que no volvería a escribir su nombre ni en su nombre. Y a decir verdad no he roto aún ese juramento. Sin embargo tampoco puedo negar que es él quien me hace buscar con desesperación pluma y papel para escribir las ideas sin rumbo ni sentido que pasan por mi mente. Podría ser mi miedo a olvidar lo que me hace guardar cosas sin valor que a pesar de tener un fin práctico, me hieren cuando los veo. O el ligar personas a las canciones, y poner siempre el shuffle de winamp para que de vez en cuando, y como sin querer, algo me obligue a recordar gente que a pesar de haber sido olvidada cambió mi vida y dejó su marca de una u otra forma. Pero aún no ha implosionado el universo, y sigo tomando café, yendo a coyoacán los fines de semana, fumando más de lo que debería y perdiendo el tiempo cuando debería estar trabajando. Y sí, aunque me cueste trabajo admitirlo y a pesar de ya no sentir nada por él, sigue siendo su mirada la que me atormenta cuando, como sin querer, mis dedos caen sobre el teclado y comienzan a escribir.

10/11/09

Otoño II (de noche)

Normalmente no pongo canciones en dos entradas seguidas, pero esta vale la pena. Amo el piano...



Desprende cierto olor a amareto cuando camina. Yo la observo, yo no estoy ahí; pero ella me mira, ella me observa y yo no a ella. Clava en mí sus ojos de plata, se evapora su mirada cuando se estrella contra mi cara. Es fría, fría como el viento del otoño, y húmeda, frágil y efímera. Dura sólo una noche. Sólo esta noche. Desaparece tras las nubes de vez en vez, pero no importa, pues yo no la observo. Y ella se cansa de mirar la tierra... en la madrugada, sólo quedamos la oscuridad y yo. Las teclas de mi laptop hacen eco en el vacío, y van creando puntos en la pantalla. Puntos que se convierten en líneas. Líneas que se convierten en letras. Letras que se convierten en palabras que hacen manchas en la mente, toman forma y significado, volumen, y de pronto alas. Se esfuman, corren solas, se me escapan a jugar con las polillas y a perseguir a la luna, que ya no me mira, ni la miro.

5/11/09

Aprender a envejecer


Quiero tocar las nubes. A veces me cuesta trabajo creer que son reales... ¿nunca has tenido la sensación de que algo tan hermoso, sólo pudo haber sido hecho en photoshop? Probablemente es solo mi intento de esquizofrenia. Pero me gusta creerlo, quiero pensar que si llego allá, seré tan inmortal e irreal como ellas. A veces quisiera desaparecer... volverme parte del viento y no volver jamás. Supongo que no soy yo la única que extraña su niñez, pero me pregunto por qué la extrañarán el resto de los seres humanos. En mi caso, quisiera simplemente no saber nada. Ser un vegetal, un ser inútil para la sociedad al que le dan de comer en la boca y lo llevan los fines de semana a pasear. Una frase trillada: Uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que lo ve perdido... Me pregunto también cuánta gente sabrá que aún es joven, o peor aún, que puede ser todavía más viejo y en realidad todavía no tiene mucho de qué quejarse. Ayer en la mañana escuché a mi madre decir que envejecer duele... sé que lo dijo pensando que mi hermano y yo no entenderíamos de qué estaba hablando, y tal vez sólo creo entenderlo y no lo hago. Sin embargo puedo imaginar lo que se siente ver marchitarse la vida. Porque yo también lo siento, y tengo miedo de pensar en cómo será cuando mi cuerpo deje de ser ágil y elástico como es ahora, cuando mi piel se vuelva frágil y arrugada, cuando mis pies ya no puedan soportar mi peso y al ver hacia atrás, me de cuenta de todas las cosas que no hice y que pude haber hecho sin problemas... Pero el "hubiera" siempre existirá, porque uno no puede hacer nunca todo lo que quiere, y al crecer, se dará cuenta de que siempre pudo haber hecho más de lo que hizo, no importa cuánto o cómo se hizo, siempre, siempre, siempre habrá más. Y eso me aterra...