Llegué y me senté en una banca solitaria. Fingí que esperaba a alguien. Miraba de un lado a otro, como buscándote. Traté de fingir que eras tú, cuando alguien se acercó a pedirme fuego. Fingí haber quedado contigo, a una cuadra del café donde te conocí. Como si así se fueran a calmar mis ansias. Como si así, hubiera sido menos grave, menos poco conveniente, encontrarte una vez más. Ayer, llegué a Coyoacán y me senté sola en una banca. Como si fueras tú quien llegaría a tocarme el hombro y preguntar "¿Te conozco?". Así que fingí esperarte a una cuadra del lugar donde te conocí. Al pasar por ahí no pude evitar notar que ahora es una estética. De esas que llaman "unisex" y es atendida por hombres claramente homosexuales. Vaya irónica coincidencia. Pero fingí que seguía siendo aquél café. Aún a veces me asomo por mi ventana como si en cualquier momento fueras a llegar a lanzarle piedritas. Con la plena conciencia de que, si eso llegara a pasar, la cerraría con fuerza y me alejaría de ahí. Ayer pasé un rato fingiendo que te esperaba... con la esperanza de nunca más volverte a ver.
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6/5/10
Pretendamos que nunca pasó
14/4/10
Un trozo de mi alma
Para que una película pueda ser mi favorita, tiene que robar un trozo de mi alma. Un poco más que un par de lágrimas o risas. Y no entiendo el criterio que usa la gente normal para elegirlas. Como los que dicen que su película es, por ejemplo, "La naranja mecánica". Todos los aspirantes a pseudointelectuales que conozco tienen en sus listas esa y "Requiem por un sueño". Y yo simplemente no lo entiendo. Tampoco entiendo a los que preguntan "¿Cuál es tu canción favorita?". Habiendo taantas en el mundo, ¿Por qué alguien debería limitarse sólo a una? Yo no tengo canciones favoritas, porque yo no colecciono canciones, sino momentos y rostros. Alguna vez alguien me dijo que es malo ligar a las canciones con el pasado. Y le creí cuando un día cierta canción fue capaz de abrirme una herida que había cerrado hace ya años. Hoy no estoy segura... es simplemente mi manera de luchar contra el olvido, de viajar en el tiempo.
24/2/10
Tesoros
Cuando era niña, y mi papá vivía, íbamos seguido a algún Sanborns* que en este momento no recuerdo. En alguna ocasión, vagando entre los pasillos en los que están los juguetes y los duces, encontré una caja metálica azul con rosa en un mostrador, con cara de "llévame contigo". Y así lo hice. Después de mucho rogarle a mis padres, logré que la lata acabara en algún lugar de mi entonces desastrosa recámara, que compartía con mi hermano. Yo tendría a penas edad para contar los años que tenía de vida, y la caja, que cuando la tomé por primera vez del mostrador era enorme, no duró mucho tiempo siendo el centro de mi atención. Fue años después que la encontré, no recuerdo cómo, no recuerdo dónde. Fue una de esas primeras veces que me sentí atacada por la nostalgia. Fue una de las primeras veces que después de años volví a ver algo que había ya olvidado por completo. Y cuando digo "olvidado por completo" me refiero a que no era siquiera un "olvidé", sino un "olvidé que olvidé". ¿Sabes a qué me refiero? esas cosas que ves y sabes que has visto antes pero no recuerdas dónde ni cómo.
(Pausa para salir a fumar)
Después de encontrar la lata pasé al menos una hora de mi vida seleccionando de mi habitación cosas que ya no eran útiles y alguna vez significaron algo para mí. Y a partir de ese día, de vez en cuando ponía cosas dentro que me harían recordar lo que ha sido de mi vida, cosas que no quería olvidar, detalles a veces insignificantes. Llené de recuerdos esa pequeña caja, un scrapbook de objetos pequeños que son ahora mis pequeños tesoros. Momentos, personas, lugares y demás cosas que han ido formando lo que soy y lo que seré. Luego compré un baúl de madera estilo rústico, que hoy contiene esa lata, algunos otros tesoros y la caja de cartón que empecé a llenar cuando sentí que la lata era ya cosa del pasado, y nada que pudiera obtener acabada esa etapa tendría un lugar en el espacio que alguna vez destiné únicamente a almacenar los restos de mi infancia y mi adolescencia. Sólo dos personas conocen el interior de mi baúl y sólo uno de ellos tiene una copia de la llave del candado, que varias veces mi hermano y mi madre me han dicho que parece de juguete (es más bien simbólico). Y así planeo dejarlo.
(Pausa para salir a fumar)
Después de encontrar la lata pasé al menos una hora de mi vida seleccionando de mi habitación cosas que ya no eran útiles y alguna vez significaron algo para mí. Y a partir de ese día, de vez en cuando ponía cosas dentro que me harían recordar lo que ha sido de mi vida, cosas que no quería olvidar, detalles a veces insignificantes. Llené de recuerdos esa pequeña caja, un scrapbook de objetos pequeños que son ahora mis pequeños tesoros. Momentos, personas, lugares y demás cosas que han ido formando lo que soy y lo que seré. Luego compré un baúl de madera estilo rústico, que hoy contiene esa lata, algunos otros tesoros y la caja de cartón que empecé a llenar cuando sentí que la lata era ya cosa del pasado, y nada que pudiera obtener acabada esa etapa tendría un lugar en el espacio que alguna vez destiné únicamente a almacenar los restos de mi infancia y mi adolescencia. Sólo dos personas conocen el interior de mi baúl y sólo uno de ellos tiene una copia de la llave del candado, que varias veces mi hermano y mi madre me han dicho que parece de juguete (es más bien simbólico). Y así planeo dejarlo.
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