Mostrando entradas con la etiqueta libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libros. Mostrar todas las entradas

1/4/10

Descargando traumas

Hoy en la mañana recordé el día que comencé a fijarme en la ortografía. A decir verdad no tenía mucho tiempo que había aprendido a escribir. En esa época mucha gente pensaba que mi hermano y yo éramos hermanos gemelos. Y realmente no sería ilógico, pues nacimos con poco tiempo de diferencia, tuvimos la misma estatura y complexión hasta más o menos los doce años, hablábamos igual y hasta la fecha compartimos la misma nariz. Sin embargo en mi familia, por parte de mi padre y mi abuela, por ser mujer siempre tuve un lugar inferior al de mi hermano. Siempre fui la más lenta, la más tonta, la que no podía tener cosas de cristal en las manos porque "seguro lo tiras, mejor dámelo". Fue por eso que a tan temprana edad escribir bien fue tan importante. Fue una de las muy pocas cosas que pude hacer bien y sin ayuda de nadie. Fue un letrero que puse en la pecera que decía, con perfecta ortografía, "Los peces también necesitamos comer". Era de esperarse que a todos en casa les sorprendiera que una niña de tan corta edad que a penas había pasado de escribir su nombre supiera poner un acento y las s y las c de manera acertada. Fue años, muchos años después que alguien me hizo ver que en realidad nunca fui peor que mi hermano, que incluso soy más inteligente que él, en otros aspectos de la vida, aunque no sea capaz de hacer una suma mentalmente. Poco antes de que fuera demasiado tarde, me di cuenta de que soy capaz de hacer cosas que él jamás siquiera imaginaría (vanidad a parte).

11/2/10

Prohibido pronunciar su nombre

Canción elegida casi al azar por winamp... que por alguna extraña casualidad, queda.



Hoy, después de pensar mucho, mucho rato, me dije...

Comencemos por el título... No como deben estar pensando, el título de esta entrada, sino el título que encontré de la forma más curiosa imaginable en un libro cuya autora comparte título conmigo. Hoy, por alguna clase de casualidad, me encontré en una de esas librerías gigantes con pasillos y pasillos llenos de libros usados (y por consecuencia lógica, baratos). Cerca de la entrada me encontré con el tan adorado anaquel de los libros de arte. Y fue ahí donde lo ví... aunque en realidad no lo vi. Por inspiración divina estiré la mano y tomé el primer libro que se me puso en el camino. Lo siguiente fue la palabra del título: Prohibido. Lo primero que hice fue pensar en Él. "pronunciar su nombre", sí, así como el de Él. Se imaginarán que para ese momento ya había considerado adquirir las letras de esa cosa a la que llaman libro. Pero fue hasta que noté en el lomo "Anécdotas de Sofía Bassi" que me vi tentada a ponerlo en mi mochila y salir de ahí corriendo. Me faltaban sólo cinco pesos para comprarlo, y antes de preguntar si podían perdonarme cinco pesos me dijeron que ese libro tenía descuento. Brinqué hasta el cielo... Y se imaginarán cuál fue mi sorpresa cuando al salir de la librería, abrí en el libro y encontré en la solapa que esta tal Sofía Bassi no sólo escribió un libro como el que yo quiero escribir, sino que también es pintora. Sí, así como yo.

31/1/10

los Locos.

Advierto que no releí después de escribir. Hoy, no respondo por mis palabras



Había olvidado la sensación que causa el vino. La forma en que mi cabeza parece desprenderse de su lugar, el perder el control de mis dedos y de los cigarros que enciendo. Yo diría que es una sensación dulce, dulce a pesar de los muchos que conozco que dirían que es amarga. No, es dulce. Dulce como el crujir de las hojas debajo de los pies cuando salgo a caminar en un parque en otoño, como la mirada de la luna caer sobre los hombros cuando no la miras. ¿Lo has sentido? Yo sé que si. Lo que no sé es cuántos somos los pocos que sabemos disfrutarlo. Los Locos que tenemos la fortuna o desgracia de saber apreciar el olor a papel viejo de los libros viejos. Los que recibimos las bien merecidas ofensas que solo reciben los llamados "nerds". Los que sabemos que la fortuna no acaba en el vino, ni en un coche, ni en una casa grande, ni en el sabor agridulce de los labios de los amores de una noche. Los Locos que somos capaces de perdernos en las nubes sólo por el gusto de no hacer nada. Los que todo sabemos del aburrimiento es que se arregla con cualquier cosa. Somos Los Locos, a los que un destino infantil y caprichoso negó todos los frutos de la estupidez. Somos nosotros, quienes cambiaremos al mundo, y no ellos. No la gente normal.

22/8/09

15 minutos


Hay quien dice que se puede saber mucho de una mujer por el contenido de su bolso. En mi caso esto sería algo curioso, pues lo más parecido a un bolso que llego a cargar es mi mochila de la prepa, que últimamente se ha visto llena de materiales de las clases de la universidad, a parte de la ya clásica cajetilla de camel (con todo y encendedor), el manos libres para escuchar música, las llaves de la casa, una pluma negra y mi libretita de ideas naranja. Yo creo que se puede conocer más de alguien con solo 15 min a solas con la computadora personal del sujeto en cuestión, a demás de que esta segunda opción no tiene discriminación de género....

15/8/09

Estoy enamorada...

Bien puede una enamorarse de un hombre, lo cual sería lo más normal. Pero, más allá, más precisamente y en un enamoramiento diferente, me hacen vibrar los aromas de la lluvia y el del café. Me hacen viajar las nubes y las fotografías del mar. Me hacen soñar los amaneceres y la madrugada. Estoy enamorada de la fantasía, a penas un poco más que de la realidad. Me emboban las películas románticas, que no llegan a ser cursis, y un poco más las que me pueden dejar pensando. Adoro los libros, cuando huelen a viejo y cuando tienen pequeños errores. Los amo también cuando hablan de arte y contienen imágenes. He llegado a perderme por las calles de la ciudad, sólo porque me encanta caminar sin rumbo fijo. O abordar un autobús que me llevará al mismo lugar que otro que me llevaría más rápido, sólo para perder el tiempo espiando las calles por la ventana. Amo la música, las canciones que me hacen pensar y las que tienen melodías que hipnotizan. Colecciono fotografías de hojas marcadas en el pavimento, puedo pasar horas sentada en una banca del centro de coyoacán, simplemente encendiendo un cigarro tras otro y observando a la gente pasar.

Estoy enamorada de la vida, de sus encantos y sus desencantos, de sus olores, y de sus colores.