1/1/10

Historias



Mi vida está llena de historias complicadas. Algunas me gustan, serían tan interesantes como para escribir un libro. Pueden ser alegres, tomando en cuenta lo alegre que puedo llegar a ser yo. Otras no tienen sentido y si te las contara jamás las creerías. Esas nunca las escucharás. Hay unas cuantas que me gustaría enterrar para siempre y olvidar. Porque duelen, hasta los huesos, y tal vez, en el alma. Son esas las que le han dado sentido a mi vida. Puede sonar ilógico que tome más en cuenta éstas, que las que podría considerar “felices”, no me pidas una explicación para eso. No conozco mucha gente que sepa a qué me refiero. No conozco mucha gente que sepa realmente lo que se siente llorar. Y llorar en serio, no por amores de fin de semana. Encenderé un cigarro sólo por el ocio de verlo arder. Me contagié un poco de la piromanía de mi hermano. Mi madre solía decir que todos los adolescentes son pirómanos, y que un día mi hermano se curaría misteriosamente. Tal vez sea porque sigue siendo un adolescente, o tal vez es en realidad una condición permanente. A mí me parece divertido ver las cosas que hace explotar, cosa que desde aquellos años se ha vuelto cada vez más refinada, y tan elegante como puede llegar a ser una explosión. Pienso que es una forma de dejar salir las explosiones que lleva por dentro. Y no me sorprende, ni me extraña ni me pregunto por qué. Es fácil, nuestras historias son terriblemente parecidas. Una vez alguien me llamó “superviviente”. Más recientemente, alguien me recordó esa extraña manía que tenía de intentar escribir una autobiografía, cosa que antes siempre acabó en desastre. Lo volveré a intentar un día de estos, sin la promesa de que no estallaré en llamas sin control como aquellos pobres experimentos de mi hermano durante su adolescencia.

Me han dejado ya sola en la casa, se han ido a dormir, y la noche se cierra sobre mí. ¿Te gustaría quedarte un rato más y acompañarme con un vaso de ron? Yo pongo los cigarros.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Con gusto te acompañaría aunque... obvia los cigarros y el ron... xD Por cierto las autobiografías son difíciles, jamás he pasado de hablar de un episodio determinado de mi vida...