El viaje comienza cuando abres las maletas, cuando comienzas a imaginar. "¿Cómo será?", "¿conoceré a alguien?", "¿lloverá?". Es ahí donde comienza la emoción. Amo los viajes tanto como a la Lluvia o al Café. Los amo, aunque pocas veces valla lejos, como para empacar maletas. Para mi, un viaje es solo salir a la calle, dejar a los pies caminar y obedecerlos aunque la razón y las prisas murmuren y se quejen, aunque el celular suene y el libro se acabe. Al final del día, en el regreso a casa, los pies duelen y uno queda sucio y cansado. Conozco gente que por esto, prefiere no salir. Y yo les digo a estas personas, ¿qué chiste tiene?, ¿qué ganas no cansándote?. Tal vez soy yo la rara, y lo mejor es quedarse en casa frente a la televisión o el internet...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Exactoooooooooo... jajaja Jamás viajo lejos en territorialidad física mi imaginación si lo puede hacer, en tiempo y espacio!!
Publicar un comentario