5/11/09

Aprender a envejecer


Quiero tocar las nubes. A veces me cuesta trabajo creer que son reales... ¿nunca has tenido la sensación de que algo tan hermoso, sólo pudo haber sido hecho en photoshop? Probablemente es solo mi intento de esquizofrenia. Pero me gusta creerlo, quiero pensar que si llego allá, seré tan inmortal e irreal como ellas. A veces quisiera desaparecer... volverme parte del viento y no volver jamás. Supongo que no soy yo la única que extraña su niñez, pero me pregunto por qué la extrañarán el resto de los seres humanos. En mi caso, quisiera simplemente no saber nada. Ser un vegetal, un ser inútil para la sociedad al que le dan de comer en la boca y lo llevan los fines de semana a pasear. Una frase trillada: Uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que lo ve perdido... Me pregunto también cuánta gente sabrá que aún es joven, o peor aún, que puede ser todavía más viejo y en realidad todavía no tiene mucho de qué quejarse. Ayer en la mañana escuché a mi madre decir que envejecer duele... sé que lo dijo pensando que mi hermano y yo no entenderíamos de qué estaba hablando, y tal vez sólo creo entenderlo y no lo hago. Sin embargo puedo imaginar lo que se siente ver marchitarse la vida. Porque yo también lo siento, y tengo miedo de pensar en cómo será cuando mi cuerpo deje de ser ágil y elástico como es ahora, cuando mi piel se vuelva frágil y arrugada, cuando mis pies ya no puedan soportar mi peso y al ver hacia atrás, me de cuenta de todas las cosas que no hice y que pude haber hecho sin problemas... Pero el "hubiera" siempre existirá, porque uno no puede hacer nunca todo lo que quiere, y al crecer, se dará cuenta de que siempre pudo haber hecho más de lo que hizo, no importa cuánto o cómo se hizo, siempre, siempre, siempre habrá más. Y eso me aterra...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Mi reverencia por este post...